¿Educamos bien a nuestros hijos (y en tecnología) ? Parte 1

26Abr, 2019

El otro día alguien decía que nuestros hijos ya son “nativos digitales”. Si digital se refiere a saber hacer cosas con los dedos sobre una pantalla o sobre un mando, efectivamente, lo son. Pero estaban dando por hecho que los niños, por el mero hecho de jugar con tablets y videoconsolas ya saben de tecnología. Y no sólo no es así, sino todo lo contrario.

¿Y por qué todo lo contrario? Porque jugando con la videoconsola no sólo no aprenden nada de tecnología (salvo quizá enchufar un cable HDMI y conectar una wifi) sino que les destruye toda inquietud o curiosidad por cualquier cosa que no sea pasar a la siguiente pantalla, meter otro par de goles o matar a algún pobre desgraciado más.

Hay que decir que existen videojuegos que sí son constructivos: juegos de estrategia, de construcción, de inteligencia, juegos sociales, etc., pero también es cierto que son los menos populares. ¿Por qué? Porque requieren un esfuerzo. Hay que pensar y requieren de paciencia. No son inmediatos.

«El problema ya no es sólo que pasen horas delante de una pantalla sino que dejan de utilizar ese tiempo para hacer algo constructivo»

No queremos ser negativos pero, ¿es esa la mejor educación que les podemos dar? ¿Buscamos buenos colegios para ellos para luego tenerlos alienados? Porque el problema ya no es sólo que pasen horas delante de una pantalla (algunos padres comentan que los fines de semana los niños se levantan a las 7 de la mañana a jugar, para tener más tiempo) sino que dejan de utilizar ese tiempo para hacer algo constructivo. Son niños, se están formando, y les damos ocio fácil, cómodo y vacío. Tumbados ante la pantalla con el mando sólo están pasando los minutos sin obtener nada más que tiempo perdido. ¿No sería mejor fomentarles inquietudes? Deporte, música, ciencia, creatividad-arte, naturaleza, tecnología, lectura, etc. Hay tantas cosas para hacer y tantos medios disponibles actualmente para hacerlas que parece paradójico que los llevemos por ese camino tan poco productivo.

El caso que más nos impactó y nos hizo darnos verdadera cuenta de lo que está pasando es cuando un niño que vino a un campamento de verano en 2017, muy listo, con interés por todo, que disfrutaba con cada actividad y preguntaba por todo, volvió el verano siguiente. El motivo de volver ya era preocupante: de un verano a otro le habían regalado la videoconsola y los padres no querían que se quedara metido en casa todo el día jugando con ella. Cuando entró por la puerta, ese niño feliz e inquieto que preguntaba ilusionado cada día qué iba a hacer se había convertido en un niño con mala cara porque quería acabar lo antes posible para irse a proseguir la matanza con Fortnite.

Y es una pena porque, por ejemplo, en nuestro sector (formación tecnológica) precisamente por los avances existentes, los niños podrían aprender muchísimas cosas interesantes, útiles y también muy divertidas, y no hace falta dejarlos sin jugar a videojuegos porque ellos mismos podrían programar los suyos propios. Si hace 25 años nos dicen que íbamos a poder diseñar un Mario Bros en 3-4 horas, construir robots que resuelven un cubo de Rubik o diseñar e imprimir partes de ese robot, y todo en nuestra propia casa, hubiéramos alucinado. La pena es que ahora los niños alucinan, pero sólo hasta que la consola o ciertos videojuegos entran en casa.

«Esta es la gran competencia a fomentar en los niños, la inquietud de hacerse preguntas y querer saber las respuestas: LA CURIOSIDAD.»

El niño usa la Tablet, algún afortunado un PC, la videoconsola, a veces el móvil de los padres para que no molesten… ¿pero saben cómo funciona alguna de estas cosas? ¿saben qué tiene dentro la videoconsola y para qué sirve? ¿saben por qué cuando meten usuario y contraseña la consola sabe todos los juegos que tiene? ¿saben qué es un sistema de archivos? ¿saben qué significa que algo sea digital? No lo saben ni tienen interés en saberlo porque no les enseñamos a que se hagan la gran pregunta: ¿POR QUÉ? Esta es la gran competencia a fomentar en los niños, la inquietud de hacerse preguntas y querer saber las respuestas: LA CURIOSIDAD.

Nosotros hacemos actividades para ayuntamientos y ya es muy común que nos cuenten que no saben qué actividades montar para niños a partir de 12 años porque no se apunta nadie. Actividades muy interesantes de todos los tipos y que cubren cualquier inquietud posible. Incluso diseño de videojuegos, realidad virtual, incluso gratis; y no se apuntan. En nuestra escuela, de 120 alumnos únicamente tenemos un grupo de 5 niños de 12-15 años que hacen robótica, programación y modelado 3D. El resto de los grupos de niños más pequeños están llenos y hay lista de espera para algunos horarios, pero a partir de 12-13 años nadie llama ni para preguntar. ¿Dónde estarán? Nos lo preguntamos, POR CURIOSIDAD.

 

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